Mahón


Es la capital de la isla de Menorca y su centro administrativo. Dentro de su término municipal se encuentran pequeñas pedanías como Es Grau o Sa Mesquida, entre otras.

En las calles que configuran el casco antiguo de Mahón puede contemplarse un buen número de casas burguesas y edificios históricos, especialmente en torno a las plazas de Colón, Sant Francesc, Conquesta o Miranda.

Una de ellas, la céntrica plaza de España, reúne importantes monumentos como la iglesia de Santa María que es el mayor templo de toda la isla. Junto a la iglesia se alza el Ayuntamiento, edificio conocido también como Sa Sala.

La iglesia del Carmen, ubicada en la plaza del mismo nombre, es otro de los edificios religiosos más emblemáticos de Mahón.

La ciudad cuenta, asimismo, con espacios aptos para el paseo. El peatonal Carrer Nou se encuentra jalonado por numerosos comercios de artesanía local. Más abajo, los más de 5 kilómetros de puerto natural ofrecen una amplia zona de esparcimiento, con abundantes restaurantes, bares y terrazas. En los alrededores del puerto es posible visitar las destilerías de gin mallorquín (bebida aromatizada con bayas de enebro), que siguen el método tradicional de elaboración inglés.

Entre los museos de Mahón cabe destacar la iglesia de Sant Francesc que es la actual sede del Museo de Menorca. De gran importancia en la vida cultural de Mahón es también el Ateneo Científico, Literario y Artístico, que alberga interesantes colecciones de cartografía, fósiles y cerámicas. En la parte sur de la bahía se puede visitar el Museo Militar, que ocupa el antiguo polvorín del castillo de San Felipe.

En los alrededores de Mahón se encuentran algunos de los yacimientos prehistóricos más importantes de la isla. Pocos kilómetros al sur de la capital se puede visitar Trepucó, un primitivo poblado que conserva una de las mejores taulas (monumento megalítico en forma de T) de las Islas Baleares. Otras opciones pasan por acercarse a Torelló, donde se encuentra la basílica paleocristiana de Es Fornàs de Torelló, o bien al asentamiento de Talatí de Dalt, con taula y varios talayots.

La costa menorquina cuenta con importantes complejos turísticos. En la costa de Sant Lluís, al sur de Mahón, se encuentra Binibèquer Vell. Su construcción sigue los cánones de la arquitectura tradicional isleña y posee playas como las de Binidalí y Binisafúa. Recorriendo el litoral sur, aparecen otros enclaves costeros como Cala En Porter y Cala Galdana.En el interior de la isla, merece la pena acercarse a Alaior. De su casco antiguo sobresale la iglesia de Santa Eulàlia y la iglesia de San Diego. Pero la localidad es también conocida por sus monumentos prehistóricos, como la tumba megalítica de Roques Llises o la Torre den Gaumes.

La costa oriental de Menorca alberga la principal zona húmeda de la isla, el Parque Natural de S’Albufera des Grau, I’lla d’en Colomi i el Cap de Favàritx, uno de los ecosistemas más importante de Baleares. El centro del parque lo constituye una laguna costera de escasa profundidad que se convierte en un perfecto observatorio de aves marinas.

El insólito entorno natural y cultural que ofrece la isla, unido a un desarrollo socioeconómico sostenible, permitieron en 1993 la declaración de Menorca como Reserva de la Biosfera.

La gastronomía menorquina tiene en la mahonesa su salsa más internacional, elaborada a base de huevo, aceite y ajo. Algunos de los platos más típicos de la isla tienen sus ingredientes principales en el mar, como la caldereta de langosta y el perol de sèpia al forn. De postre, puede saborearse un queso con Denominación de Origen Mahón.