Lanzarote


Lanzarote es geología pura, paisajes submarinos y lunares, transparentes aguas, tierras sedientas, oasis de palmeras, es convivencia en armonía del hombre y la naturaleza. Sin duda tierra de contrastes.

Es la más oriental de las Islas Canarias, se identifica por la gran cantidad de volcanes que se extienden por ella debido a la gran actividad volcánica de principios del siglo XVIII.
 
Lanzarote posee el Parque Nacional de Timanfaya y está bajo la protección de Reserva de la Biosfera de la Unesco. Además es una isla repleta de cultura. Otros seis centros turísticos dedicados al visitante y más de 15 museos y galerías de arte apoyan la calidad de sus tierras y costas.
 
Una eterna primavera, la temperatura media anual es de 21º C, adorna de azul cada día el cielo de Lanzarote y por la noche, el firmamento se tiñe de la luz clara de la luna resplandeciente.
 
La Cueva de los Verdes al igual que Jameos del Agua, es una sección del túnel de la Atlántida es el túnel volcánico más largo del mundo. La cueva forma parte de la colada de lava proveniente de la erupción del Volcán de La Corona que avanzaba hacia el mar, hace más de cuatro mil años. 
 
Entre los museos y galerías de artes que podemos encontrar en Lanzarote, los más valorados por los turistas son: Casa Ajei, Museo de Cetáceos de Canarias, Casa de la Cultura Agustín de la Hoz, Fundación César Manrique y Casa Mayor Guerra.
 
En cuanto a la gastronomía, las buenas carnes, el pescado fresco, las verduras y el aceite de oliva virgen forman parte de la mesa de Lanzarote. Son muy típicos y de gran importancia los vinos y los quesos. Los potajes son la forma más típica de consumir verduras. Debido a la riqueza de las aguas canarias existen muchas variedades de pescado. Entre las recetas con pescados cabe destacar el Sancocho.
 
Entre las carnes, son la de cochino, el pollo, el conejo y la cabra las más consumidas. En cuanto a la repostería son muy típicos los panes de maní y los roscos de alma.
 
No podemos olvidar nombrar su plato más popular: Las papas arrugadas. Acompañadas con sus mojos son un plato obligado en su visita a Lanzarote.