Barcelona


Barcelona tiene el carácter de las ciudades mediterráneas: dinámica y abierta, invita al ocio, a pasear y a disfrutar. Barcelona tiene un estilo de vida propio que la hace única. 

Cuna de muchas culturas y testigo de grandes transformaciones, la historia de Barcelona es fascinante.

La brisa marina mediterránea consigue que el tiempo en Barcelona sea habitualmente agradable. 

Encontrarás precios y horarios extensos para comprar y para comer.

Estés donde estés de Barcelona, seguro que muy cerca, por el barrio o el distrito, hay algo que ver: joyas del Modernismo y de la arquitectura contemporánea, mercados para regalarse los sentidos, tesoros de la antigua ciudad romana y medieval, parques donde relajarse… Y lo mejor es que no hay que ser un gran explorador para encontrarlos y conocer todos los barrios de Barcelona.

De buena mañana puedes comenzar por el Passeig de Gràcia. Entre las calles Consell de Cent y Aragó, encontrarás las casas Lleó Morera, Amatller y Batlló , tres joyas de la arquitectura modernista construidas por Lluís Domènech i Montaner, Josep Puig i Cadafalch y Antoni Gaudí, respectivamente. ¡Pasar junto a ellas es como contemplar un museo modernista al aire libre! Un poco más arriba, en la esquina con la calle Provença, está la Casa Milà, la famosa Pedrera, obra también de Gaudí y cuya ondulante superficie te recordará sin duda la del mar. Más allá del Passeig de Gràcia llegarás a la obra más representativa de Gaudí: la Sagrada Família, una biblia arquitectónica en la que cualquier detalle esconde una historia. Podrías pasarte horas contemplándola… pero en tu caso, un ratito será suficiente.

Después de comer, puedes dirigirte hasta la montaña de Montjuïc. Cuando enfiles la Avinguda Maria Cristina verás recortarse la imponente silueta de Barcelona. El Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) no es el único museo que acoge esta montaña tan querida por los barceloneses; también encontrarás en ella la Fundació Miró o el CaixaForum, entre otros. Un poco más arriba se encuentra el Pavelló Mies Van der Rohe, la contribución que dejó el artista de la Bauhaus a la ciudad, el Poble Espanyol con su variada arquitectura y la Anella Olímpica, con algunos de los escenarios más emblemáticos de los Juegos Olímpicos de 1992: el Palau Sant Jordi, el Estadi Lluís Companys o las piscinas Picornell; edificios que el mundo entero tuvo ocasión de admirar con motivo de aquel importante acontecimiento.
 
Por la tarde, es el turno de pasear por el Barrio Gótico. En la plaça Nova podrás visitar la Catedral, (¡no debes perderte su claustro gótico!), y restos de la muralla romana en la esquina con la calle del Bisbe. Por esta misma calle llegarás a la plaça Sant Jaume, con el Ayuntamiento y el Palau de la Generalitat frente a frente. A unos metros, en la plaça del Rei, podrás empaparte del majestuoso pasado medieval de la ciudad. Y tomando la calle Argenteria, llegarás a la impresionante basílica de Santa Maria del Mar, un magnífico ejemplo del gótico catalán. Para poner la guinda al día y, si dispones de tiempo, te recomendamos que cenes en La Rambla, mientras contemplas el espectáculo de la gente que pasea… ¡y decides cuándo vas a volver a Barcelona!